Inclusión, apoyos y continuidad pedagógica



Por: perfclara  Yamila Cocci fania3 Fania Baldomir



APRENDER EN TIEMPOS DE PANDEMIA: INCLUSIÓN, APOYOS Y CONTINUIDAD PEDAGÓGICA

En la situación que hoy nos toca atravesar quienes se desempeñan, de alguna u otra manera, dentro del Sistema Educativo, se enfrentan al desafío de brindar continuidad pedagógica en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Frente a ello, no sólo se deben tener en cuenta los contenidos a enseñar, sino, los recursos con los que cuenta la familia y la singularidad en el aprender de cada alumno. 

Haciendo hincapié en la singularidad en el aprender, es donde entra en juego la función de los agentes que se desenvuelven como Sistema de Apoyo Adicional (comúnmente llamado, integradora).

Nuestro rol consiste en establecer un trabajo conjunto (familia-escuela-equipo terapéutico) que permita la elaboración de un Proyecto de Inclusión y una propuesta pedagógica, que se ajuste a las necesidades particulares del alumno con discapacidad y que garantice una educación de calidad e igualdad de oportunidades en su escolaridad.

Quienes acompañamos la trayectoria escolar de estos alumnos, intervenimos identificando y tratando de minimizar las barreras para el aprendizaje y la participación, poniendo en marcha todos los recursos que permitan construir puentes que favorezcan y promuevan ambos procesos.

De allí, nuestra labor se refleja en la comunicación constante con los docentes respecto a la planificación; el uso de diferentes formatos ( imágenes- cuadros-pictogramas) para explicar consignas o contenidos que faciliten su comprensión; el uso de agendas o anticipadores que organicen la tarea; ofrecer la información por diferentes canales sensoriales; realizar intervenciones que medien y potencien su interacción social con docentes y pares; su autonomía y autocontrol.

De este modo, contamos con dispositivos de andamiaje que le permiten al alumno ser protagonista en la construcción de sus aprendizajes e ir consolidándolos para que, gradualmente, requiera de menos apoyo. 

La realidad actual, nos desafía y nos demanda a realizar nuestras intervenciones mediante dispositivos y plataformas virtuales. A veces, nos limita nuestro accionar teniendo en cuenta que nuestra función se enriquece con el contacto, con la presencia del día a día. De igual modo, la virtualidad, habilita espacios de encuentros, acorta las distancias y nos permite repensar nuestras prácticas en función de brindar las herramientas adecuadas que garanticen la continuidad del trabajo. 

Hoy abundan los mails, las videollamadas y casi como youtubers, los tutoriales, para explicar, trabajar y acercarnos a nuestros alumnos. 

Nos encontramos y descubrimos nuevas metodologías y estrategias que flexibilizan nuestra labor y nos permiten seguir aprendiendo y reinventándonos.

Así como en el trabajo presencial, en la virtualidad, destacamos la importancia del apoyo y acompañamiento de padres y docentes en el aprendizaje del alumno, creando redes de confianza que nos permitan sentirnos cómodos a todos los involucrados.

El trabajo en equipo y la co-responsabilidad, son el escenario ideal para llevar a cabo nuestro trabajo y para que el  alumno construya aprendizajes significativos en el contexto escolar y en su vida cotidiana. 

Hay un punto en donde la escuela es protagonista y quizás no estaría haciendo hincapié. O aún no se ha despertado y es en que es la clave de la vida social de varios alumnos con y sin discapacidad. Allí están sus amigos, primeros amores y hasta las personas con quienes comparten gran parte de sus días. En estos tiempos toda esa chispa social está suspendida, y somos nosotros, que acompañamos los recorridos pedagógicos quienes, en muchos casos,  venimos a reemplazar esos vínculos. O somos el  nexo para reencontrarse por otras vías con esas personas que enriquecen sus vidas. 

La escuela tiene varias patas, y no debemos olvidar ninguna de ellas. Cada protagonista cumple un rol fundamental que va a salir aprendiendo de esta situación. 

Así,  una vez más, queda expuesto en este escenario virtual y no presencial, que la escuela cuenta  con una población itinerante de alumnos entre niveles y modalidades, que todavía son un desafío, una incógnita que debe aprender a acompañar más allá de cualquier situación. 

Pero también se refleja de que más allá de cualquier situación particular, local o mundial la escuela siempre está, lejos, cerca, de forma virtual o presencial… manteniendo ese vínculo pedagógico que se funda en los cimientos amorosos, en lo humano.